Evitemos darle importancia a aquellos que no la merecen, dejemos que se disfracen con caretas inexpresivas y escondan el ser que son, obviemos a los egoístas que buscan su felicidad y evaden nuestros sentimientos. Aguardemos nuestro destino, sin depender de los actos de secundarios que pretenden cambiar nuestro rumbo. Escuchemos a quienes consideramos fieles y optimistas. Planteémonos metas a seguir y esforcémonos por alcanzarlas, soñemos a lo grande, para poder ser grandes. Sigamos un rumbo continuo y constante junto con quienes son nuestros amigos. Que la envidia de los otros, sea el termómetro de nuestro éxito. Eludamos las miradas de los provocadores y mal intencionados que tienen como finalidad poner trabas en nuestro camino. Construyamos nosotros mismos nuestro futuro
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